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lunes, 26 de diciembre de 2016

DORMIR PARA PERDER PESO




 He recogido estos consejos de VOGUE.
“Se ha observado una relación entre una corta duración habitual del sueño y el aumento de peso”  
Pero, ¿qué pasa con nuestra grasa corporal cuando dormimos poco?
Además de la explicación obvia–cuantas más horas pasamos despiertos más posibilidades de comer se presentan– hay otra realidad científica que explica cómo la cantidad de horas que dormimos influye de forma directa en nuestro metabolismo y en nuestro índice de grasa corporal.  Nos lo explica Elisabet Vázquez, dietista coach de PronoKal Group. “La falta de sueño afecta a dos hormonas que tienen una respuesta directa en nuestro comportamiento alimentario: la leptina y la grelina. La hormona grelina estimula el apetito y la hormona leptina da señales al cerebro de que estamos saciados. Los estudios recientes nos han indicado que con la falta de sueño disminuyen los niveles de sangre de leptina y aumentan los niveles de grelina. Es decir, esta combinación hormonal es la responsable de que al dormir poco al día siguiente aumente el apetito y al cerebro le cueste mucho más sentirse saciado”. Además de todo esto, hay otra hormona que se ve afectada por la falta de sueño: el cortisol (hormona del estrés). “Tener el cortisol elevado durante largos periodos de tiempo está relacionado con el aumento de la grasa corporal. Además, la falta de sueño crónica disminuye la sensibilidad a la insulina lo que también favorece el aumento de grasas”, nos explica Natàlia Calvet, coach y experta en hábitos saludables.
Hay más motivos que justifican la necesidad de poner en práctica la dieta del sueño: Y es que, tal y como nos explica Calvet, el cerebro privado de sueño tiene más dificultad para controlar impulsos y tomar buenas decisiones. “Y esto altera su centro de recompensa, lo que nos impulsa a buscar cosas que nos hagan sentir bien como comida poco saludable con mucho azúcar, sal y grasas”. De hecho, Vicente Mera lo cuantifica así: “Se ha comprobado que dormir menos de cuatro horas se asocia a un mayor apetito en general y particularmente a un deseo exagerado por consumir alimentos calóricos con alto contenido en carbohidratos”.
¿Cuántas horas debemos dormir cada noche para controlar nuestro peso?
Todos los expertos con los que hemos hablado insisten en esto: cada persona es diferente y las horas de sueño que se necesitan varían mucho de una persona a otra. Sin embargo, tal y como explica el doctor Mera de Sha Wellness Clinic, estos efectos de los que hemos hablado se han observado cuando la duración del sueño es inferior a 8 horas. No obstante, también apunta a un dato interesante del que poco se ha hablado: la posibilidad de "compensar" las horas que dormimos. “Se asume que el número ideal de horas de sueño es de ocho horas. No obstante, algunos expertos hablan de un número mínimo de 40 horas a la semana”, afirma. Y va más allá, porque según el experto “el sueño se puede compensar de un día para otro, pero la compensación solo es posible en periodos semanales”.
Es la fórmula de éxito a la hora de perder peso. Y es que, según la experta de Pronokal, un sueño reparador, suficiente y continuado durante una media de 7-8 hora diarias combinado con un método eficaz y seguro para la pérdida de peso, “nos ayudará a perder grasa y a mantener la masa muscular”. Y es que una dieta puede ser mucho más efectiva si, además de practicar ejercicio (sí, eso ya lo sabías) descansas correctamente durante la noche. “Es un complemento necesario si estamos cambiando nuestro hábitos de perder peso”

miércoles, 23 de noviembre de 2016

¡HAY QUE DESAYUNAR!



RIIINNNGGGG!!!!!!!!!
Suena el despertador y el cerebro empieza a preocuparse:
"Ya hay que levantarse y nos comimos todo el combustible”
Llama a la primera neurona que tiene a mano y manda mensaje a ver qué disponibilidad hay de glucosa en la sangre. Desde la sangre le responden: Aquí hay azúcar para unos 15 a 20 minutos, nada más'.
El cerebro hace un gesto de duda, y le dice a la neurona mensajera: De acuerdo, vayan hablando con el hígado a ver qué tiene en reserva. En el hígado consultan la cuenta de ahorros y responden que a lo sumo los fondos alcanzan para unos 20 a 25 minutos'.
En total no hay sino cerca de 290 gramos de glucosa, es decir, alcanza para 45 minutos, tiempo en el cual el cerebro ha estado rogándole a todos los santos a ver si se nos ocurre desayunar.

Si estamos apurados o nos resulta insoportable comer en la mañana, el pobre órgano tendrá que ponerse en emergencia: 'Alerta máxima: nos están tirando un paquete económico.
Cortisona, hija, saque lo que pueda de las células musculares, los ligamentos de los huesos y el colágeno de la piel'.
La cortisona pondrá en marcha los mecanismos para que las células se abran cual cartera de mamá comprando útiles, y dejen salir sus proteínas. Estas pasarán al hígado para que las convierta en glucosa sanguínea. El proceso continuará hasta que volvamos a comer.
Como se ve, quien cree que no desayuna se está engañando: Se come sus propios músculos, se auto devora. La consecuencia es la pérdida de tono muscular, y un cerebro que, en vez de ocuparse de sus funciones intelectuales, se pasa la mañana activando el sistema de emergencia para obtener combustible y alimento.
¿Cómo afecta eso nuestro peso?
Al comenzar el día ayunando, se pone en marcha una estrategia de ahorro energético, por lo cual el metabolismo disminuye. El cerebro no sabe si el ayuno será por unas horas o por unos días, así que toma las medidas restrictivas más severas.
Por eso, si la persona decide luego almorzar, la comida será aceptada como excedente, se desviará hacia el almacén de 'grasa de reserva' y la persona engordará.
La razón de que los músculos sean los primeros utilizados como combustible de reserva en el ayuno matutino se debe a que en las horas de la mañana predomina la hormona cortisol que estimula la destrucción de las proteínas musculares y su conversión en glucosa.
Texto tomado de internet, escrito por una psicóloga.